
Era la madrugada de un día de Agosto, recordaría la fecha por el desorden de las flores y de besos que dejaron tras ellos la primera noche juntos después de tantas anhelándolo en sueños. Todavía llevaríamos confeti en los cabellos y brillantes espirales de serpentina grabadas en la retina, como las estrellas, de la fiesta de bienvenida que nuestras bocas celebrarían al tocarse. Así, poco a poco, avanzando la noche ajena a nuestras pieles, las estrellas se apagarían y una claridad rojiza se extendería al fondo, en al linea que separa los dos fuegos del mundo mientras unas nubes grises, arremolinándose amenazadoras, cubrirían el cielo sobre nuestras cabezas.
12 de Julio
Felicidades pequeña!
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