domingo, 7 de septiembre de 2014

Que se disuelvan las opciones


En agua, pacharán o vino.

Ha llegado el momento de que esto se termine. Me he comprado una agenda de cosas para hacer después del final, la llamaré la agenda del regreso al futuro.


Estará llena de cosas útiles, inútiles y sutiles,

de tiempo por rellenar e ideas borrosas.

Ha llegado el momento de que eso se termine. Me he comprado una bufanda roja,
igual a la que perdí el año pasado cuando todo estaba por comenzar. La lavaré con perlan.

Estará llena de bolitas de lana, hilos sueltos, poliéster,

y la necesidad de un cuello,
para comprar su calor y sus picores de invierno.

Ha llegado el momento de que se me terminen las opciones. Me he comprado una licuadora de materia gris para la ocasión.


Estará llena de los desechos de mis ideas sutilmente útiles, las que parecen inútiles y mis cosas por hacer después del final. Tendré que encontrar las manos de alguien que me arregle el pelo.


Ha llegado el momento de disolver las opciones. Me he encontrado con el espejo de mi cuarto de frente, fuertemente fijado a la pared,

ya no había nadie ahí.

Estará lleno reflejos que me son ajenos,

todos disueltos.

En el primer café de los lunes,

y en las última cervezas de los domingos.








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