| Enlace peligroso (1926) |
Equivocada o no, creo que es tremendamente complejo pensar que uno pueda mirarse al espejo y tener la plena certeza de conocer a la persona que nos mira de frente. Allí, parados e inmóviles, notando la tensión de todos nuestros músculos, las arrugas, los desperfectos, las curvas, los huesos, quizás seamos capaces de reconocer lo que vemos. Podemos saber que todo aquello nos pertenece, todas aquellas partes que nos componen tal y como somos, pero quizás, lejos de vernos dentro de un todo, solo somos capaces de ver pequeñas informaciones incompatibles, fragmentos con partes visibles y ocultas.
| La evidencia perdida (1930) |
Uno quiere conocerse a si mismo y se desnuda frente al espejo, se despoja de sus dudas y sus miedos, acepta el material del que están hechos sus sueños, se da cuenta de la intangibilidad de sus promesas, de la poca resolución de sus propuestas, de los baches que solo él, inseguro hasta del aire que respira, puede ver. Pero a veces es más complicado de lo que parece y hasta el espejo de nuestra habitación nos da la espalda. Queremos conocernos y solo podemos ver pequeños fragmentos de lo que somos, no basta solo con mirarse al espejo.
Magritte juega con el concepto del espejo desde un reflejo externo imposible. Aquí la conciencia de autocontemplación no es posible, o quizás sí? Qué es lo que ve el observador a través de Magritte? Lo que ansía ser o poseer de forma inconsciente? Puede que sea el reflejo de un deseo onírico y confuso
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