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viernes, 24 de agosto de 2012

Baisers Volès


Un beso es un mordisco educado,
un bocado dado a tiempo,
o robado,
tu aliento transformado en suspiro.

Una ráfaga,
una calada,
un bucle infinito de baba.
Y para el más edulcorado,
equivocado el paso.

Un juego comenzado.
Pasan los días,
pasan,
a tu lado. 

Raquel E. Mediavilla

miércoles, 22 de agosto de 2012

Eres realmente asquerosa






'Sin respiración, veloz, pero dulcemente dosificada, como la vida misma de sus protagonistas, así es ‘Al final de la escapada’ de Jean Luc Godard. Desde la música clásica hasta las referencias a la trastienda más sórdida del mundo del cine'.

En aproximadamente dos años me he sumergido más en el cine que en toda mi vida. Supongo y soy consciente, de que esto es algo que ocurre en la mayoría de ocasiones, como si se tratase de una de esas relaciones intensas e inocentes de la infancia, apenas os conocéis, pero os gustáis, pasáis tiempo flirteando, pero nadie se acerca más de lo debido y un día, sin más, os besáis, en un beso eterno que parece durar para siempre.

Lo bueno del cine es, que no es que lo parezca, es que una vez que te enamoras de él, este sí es para siempre, sin ningún recoveco de ínfima duda. De entre todos los períodos del cine, la Nouvelle Vague tiene para mí un atractivo particular que me engancha; tan rebelde, tan viva y descarnada. Son, por encima de todo, historias de pasión. Convierten en máxima aquello de “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver", la pasión en estas historias están presentes en relaciones imposibles de amor o simplemente en la necesidad incansable de mostrar al mundo los límites hasta los que pueden llegar, aquellos personajes caracterizados con una profundidad que se balancea entre la pedantería y la dulzura.

Las referencias en Al final de la escapada (1960, À bout de souffle) son innumerables, a sabiendas de que se me escapan muchas. Sin embargo no resulta irritante, todo es delicadamente correcto, quizá porque un rostro como el de Jane Seberg hace que olvides que detrás de ella se encuentra el retrato de Irène Cahen de Anvers, de Renoir, con la que precisamente una deslumbrante Patricia Franchini se compara. Y es que con un rostro así cualquiera se atreve a hablar de pedantería. Sencilla y sin pretensiones, se convierte para mi en toda un magistral lección de buen cine, desde los increíbles movimientos de cámara, planos secuencia imposibles, escenografías increíbles, luz impecable.


Pero más allá de tecnicismo, me encanta descubrir un reestructurado género, en una película, que desde luego, se desmarca de lo que en un inicio parece un clásico del cine negro. Frente a un irreconocible París de aspecto underground, Godard nos enreda más y más en diálogos, rápidos y deliciosos, nos aísla, como a sus protagonistas, entre las desmontadas sábanas de Patricia y olvidamos por completo que a Michel lo persigue la policía. Un mundo que te hace olvidar que se trata de una película de género negro, género cuestionado por Godard, con giros de humor y frases que se convierten en antológicas. Clavadas aún en mi mente las palabras de Belmondo…

‘Siempre me interesaron las mujeres que no están hechas para mí’ y ‘Eres realmente asquerosa’

Dos frases que dichas frente a un rostro como el de Seberg configuran a la perfección su personaje, el de una auténtica mujer de los años sesenta, hecha para ser amada hasta la muerte.

Con un final conmovedor, frenético y deliberadamente perfecto. Sin sentimentalismos, ni dramaturgias ortodoxas. Lo que en palabras de Godard sería una buena película, porque… como él mismo decía:

"Para que una película sea buena únicamente hacen falta dos cosas: una pistola y una chica”

Y a Al final de la escapada no le falta ninguna de las dos, entre otras muchas más cosas.

lunes, 13 de febrero de 2012

El surrealismo de las princesas

No, renieguen de eso, no tengan la desfachatez de ponerse a echar cuentas a estas alturas, tampoco voy a tratar de ocultar la verdad, aunque lo pensé -quizá inventándome alguna excusa incuestionable de poco honor que diese sentido a todo ese desacompasado abandono- pero hay que ser honrado en esta vida, con las verdades por delante, hablando con el corazón, hasta desangrarse, manchando el teclado, hasta caer rendido a los pocos instantes, sobre el portátil por tal salvajismo pasional. Pero sí, como poco, hay que ser sinceros si se escribe en un blog personal. Quizá por eso, no quise escribir aquí desde hace bastantes meses, porque muy probablemente todo fuesen enmascaramientos baratos, palabras escritas a desgana, encargos mentales innecesarios.

Sin más églogas -casi pastorales- os dejo abrir boca con un onírico cortometraje que me han descubierto hoy mismo y por el cuál me he visto en la indiscutible necesidad de compartir, de promocionar, de actualizar.

Una interesada fumada llevada a arte -absténganse aquellos que se creen prolongaciones pedantes de David Lynch, de generar sobre el ninguna critica con sentido- solo disfruten de la música, del suave y dinámico ritmo, del arte en movimiento.


"Destino"

Cortometraje que Disney le encargó a Salvador Dalí en 1948, y que está basado en la canción "Destino", del mexicano Armando Domínguez. Tenía que combinar ballet y dibujos, y debía formar parte de un largometraje de relatos breves, pero el proyecto quedó inconcluso tras 20 segundos realizados. No fue hasta el año 2003 en el que se retomó el proyecto, mucho después del fallecimiento de ambos, y gracias a los bocetos e instrucciones que había dejado el propio Dalí. (FILMAFFINITY)




domingo, 16 de octubre de 2011

Acortando domingos con cortometrajes

Lo cierto es que las ideas no avisan, aparecen al imprevisto, como una visita sorpresa a la puerta de tu vaga cabecita loca diciendo hola ingenuamente, sin saber que de repente se ha convertido en la visita que llevabas esperando toda la semana. Hoy he descubierto la historia de mi cortometraje, después de semanas al borde del ataque de nervios del folio en blanco y el electroencefalograma plano, hoy después de ver miles de cortos ajenos y con la clara idea de no hundirme en el plan del plagio, he decidido a quienes y de que manera voy a introducir en una historia de 7 minutos.

Y, así, pensando en cortos, siendo corta y viendo cortos, me tope con una historia que bien podría ser la historia de cualquiera de tantos que ven la vida pasar, sin sentirse responsables de nada-bueno o malo- de lo que hacen. Quién sabe si ellos también llegarán a cansarse de tomar elecciones absurdamente prefijadas y, como movidos por el impulso del Augusto Perez de Unamuno,  se planten de frente al autor de sus desdichas para acabar con tanta tontería.

Cortometraje: "La aventura de Rosa"
Guión y Dirección: Ángela Armero

martes, 9 de agosto de 2011

Onírica huida en plano largo


"Cerezos en Flor" es un viaje desde las profundidades del cine europeo, dominado por una línea dramática, hacia imágenes más estéticas y simbólicas propias del  cine oriental. Llega un momento de división tan drástico que parece que has visto dos películas  completamente diferentes. Al descubierto queda todo un pasado de sacrificio, un choque de culturas, pérdida de valores, del sentido de la gratitud y el dolor. Y de trasfondo el siempre mítico tema de la belleza y la fugacidad de la vida, pero tocada con una delicadeza propia de los cerezos en flor.



“la belleza de los cerezos en flor es cosa de un día, pero el recuerdo de haber amado dura toda la eternidad”
Cerezos en Flor (Kirschblüten - Hanami)
  Doris Dörrie, 2008


viernes, 15 de julio de 2011

Lugares Comunes

 
Hay ciudades que emanan historias en cada cruce de esquina, esa que doblas con cierta esperanza de lo inesperado, ciudades que rezuman vida incluso en el vapor de sus alcantarillados las noches de invierno, con solo poner los pies en la calle, en tan solo unos segundos, todas ellas te han envuelto. Quizá Palencia compone una suma de esas otras que a simple vista carece de vida, aún estoy por descubrirlo, porque lo que sí es cierto es que a falta de historias rezumantes siempre queda la imaginación de las personas. Será pues, por esa falta de historias que cuándo vuelvo a Palencia siembre he redoblado mis esfuerzos para tender un puente sobre la distancia de lo anodino de los días y mi supervivencia, mí huida de la locura.


 Busco historias, es por eso, las busco en las palabras que escriben otros, en tardes delante a un café, conversaciones sobre el pasado y el presente casi imaginario, pero sobre todo en las historias grabadas en celuloide. Quizá porque lejos de las palabras, parecen más verdaderas, están más cerca, muy probablemente no, en realidad la lectura la haces tú y eso te pertenece más, pero supongo que aún no me he posicionado al respecto, como en tantas otras cosas. Lo que sí es cierto es que a veces una película puede acercarte también más al papel escrito. Esta es una de ellas, y no porque sea talmente detestable que intentes equilibrarlo con una buena lectura, sino porque te invita desde los primeros minutos a reflexionar sobre una famosísima novela, Rayuela. Dos historias por el precio de una.


Basado a su vez en El Renacimiento de  Lorenzo F. Aristaráin, “Lugares Comunes” expresa que el exilio no es la posición desgarrada entre dos espacios geográficos y culturales, sino la conciencia artística de un desdoblamiento y de un enajenamiento, quizás por la lucidez misma. Un espacio doble de dos vidas, padre e hijo, como los personajes, como las opciones.
Sé que la volveré a ver de nuevo, sé que me volveré a emocionar con cada palabra, con el dulce acento argentino de Federico Luppi y con una de las mejores conversaciones de seducción que vi en mucho tiempo en una biblioteca cualquiera de Argentina. Dicen que los argentinos hablan mucho, que casi hablan por hablar, si cierto es que se habla mucho en esta película, lo cierto es que nada sobra. Si queda algo más que decir, la película es del mismo director que Martin H.

De regalo una de las perlitas de la película:

“La lucidez es un don y es un castigo. Está todo en la palabra, lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. Pero también se llama lucifer al lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de lucifer, y lucifer viene de LUX y de FERGUS, que quiere decir el que tiene luz, el que genera luz, el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto, el placer y el dolor. La lucidez es dolor y el único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría será el placer de ser consciente de la propia lucidez. El silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal”


Gracias a grandes recomendaciones delante de un café, detrás de grandes historias.