jueves, 21 de abril de 2011

Hasta pisar, no sé, dudosamente.


Fotografía de Helen Levitt

Está claro, para mí la Semana Santa también es tiempo de tradiciones. Así que me tumbo sobre la cama de mi cuarto, en Palencia, y respiro el olor de las sábanas limpias, reconozco el suavizante de mi madre. Me dedico a la contemplación más dedicada de los techos y paredes, reviso mis libros, escribo mis pensamientos y me recreo en la vagancia, en la redondez de mi ombligo, en las gotas de lluvia que golpean la contraventana. Y al final los días grises, los ensayos pendientes y los recuerdos instalados por mi habitación, ya desde hace tiempo, me detienen.

Son todas esas circunstancias, cuándo están bien colocadas las que me llevan a ver alguna película de Woody Allen, a veces a leer, pero esta vez las letras me pesan, y pasan de largo. Porque supongo que son esas tardes en las que necesitas una interesante visión de la vida -tan pesimista como la que tienes, pero que te haga reír- y te pierdes por las calles de una ciudad en la que nunca estuviste.

Rememorando Manhattan vino a mi mente Helen Levitt, pensé que así hubiese sido el señor Allen de haberse dedicado a la fotografía. Se la conocida como la “fotógrafa de las calles” de Nueva York, pero a diferencia de Woody Allen, los entornos que mostraba eran más humildes e inocentes.


Fotografía: Helen Levitt

1 comentario:

  1. Gran peli! Espero haber colaborado en hacer de tu Semana Santa algo divertido, aunque sólo fuera por un día ;) Un abrazo caraguapa!
    Carmen

    ResponderEliminar