
Está claro, para mí la Semana Santa también es tiempo de tradiciones. Así que me tumbo sobre la cama de mi cuarto, en Palencia, y respiro el olor de las sábanas limpias, reconozco el suavizante de mi madre. Me dedico a la contemplación más dedicada de los techos y paredes, reviso mis libros, escribo mis pensamientos y me recreo en la vagancia, en la redondez de mi ombligo, en las gotas de lluvia que golpean la contraventana. Y al final los días grises, los ensayos pendientes y los recuerdos instalados por mi habitación, ya desde hace tiempo, me detienen.
Son todas esas circunstancias, cuándo están bien colocadas las que me llevan a ver alguna película de Woody Allen, a veces a leer, pero esta vez las letras me pesan, y pasan de largo. Porque supongo que son esas tardes en las que necesitas una interesante visión de la vida -tan pesimista como la que tienes, pero que te haga reír- y te pierdes por las calles de una ciudad en la que nunca estuviste.
Rememorando Manhattan vino a mi mente Helen Levitt, pensé que así hubiese sido el señor Allen de haberse dedicado a la fotografía. Se la conocida como la “fotógrafa de las calles” de Nueva York, pero a diferencia de Woody Allen, los entornos que mostraba eran más humildes e inocentes.
Fotografía: Helen Levitt
Gran peli! Espero haber colaborado en hacer de tu Semana Santa algo divertido, aunque sólo fuera por un día ;) Un abrazo caraguapa!
ResponderEliminarCarmen