La nada le parecia más pavorosa que el dolor. ¡Soñar uno que vive.. pase; pero que le sueñe otro!... (Nivola, 1939)
A mi padre, a esta y a todas las primaveras.
Déjame, pensamiento, déjame...
Déjame, pensamiento, déjame,
mañana seré tuyo,
volveré a ser tu presa.
mañana seré tuyo,
volveré a ser tu presa.
Pero hoy,
mientras la luz araña en los árboles y pide
una oportunidad,
quiero que me recoja la inútil primavera.
A la casa del frío
regresaré mañana, cuando el tiempo
exponga sus razones
y el corazón pregunte
lo que falta por ver,
cuántos latidos
pueden quedarle para detenerse.
regresaré mañana, cuando el tiempo
exponga sus razones
y el corazón pregunte
lo que falta por ver,
cuántos latidos
pueden quedarle para detenerse.
(Luis Garcia Montero)
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