Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan más serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira...
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan más serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira...
Él se perdió entre las nubes, cuando surcaba inexpertamente
las alas del avión ya en marcha. Una racha de aire lo zarandeó indulgente,
hasta recolocarlo en su camino, pero cuando miró hacia los lados estaba
desorientado, no lo encontraba con la mirada. Todo era azul y nubes, como
espejismos de claridad indefinida. Lo había perdido.
El otro pájaro, ya volaba entonces en la dirección
opuesta, pensando que lo perseguía, sin saber que en realidad se quedó detrás, esperándolo,
para poder retomar su vuelo.
Uno perseguía,
el otro seguía.
Y esperando se quedó.

Me alegra volver a leer algo por aquí!nos vemos en na!!!:)
ResponderEliminarDesde luego, lo que no te vuelve loca, te inspira.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=vc3EAOha0qg
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