viernes, 26 de noviembre de 2010

Simple


Qué perfectos son. Los momentos de inconsciencia, sin relevancia, puro placer. Estirarte cuando estás pérdida entre las sabanas de la cama, el tacto, el primer mordisco cuando te mueres de hambre, el vaso de agua del día de resaca, el agua caliente de la ducha sobre tu cuerpo...

¿Será la consciencia de lo inconsciente lo que hace perfectos los momentos? La perfección es un concepto tan abstracto como la belleza, lo bueno o lo malo, pero hay cosas incuestionables. La perfección de un instante quizás es incuestionable si nos paramos a ver lo bueno de lo irrelevante.






(Fotografía de Waclau wantuch)

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