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| Lee Miller, retraro de Man Ray |
En
cierta manera, puedo y debo sentirme identificada, pero yo no voy a espera que
mi salvador sea el mismísimo editor de la revista Vogue, ni que, fijándose en mi
belleza abrumadora, no dude ni un instante en contratarme como modelo. Sin
embargo, eso fue exactamente lo que le ocurrió a Lee Miller.
Así
entró a formar parte de la prestigiosa revista, pero al contrario de lo que
hubiese pensado, lo hizo al otro lado de la cámara, como modelo, aunque no
tardarían mucho en cambiar las cosas. Ella era conocida por su carácter perseverante,
y amante como era de la fotografía terminó colándose poco a poco entre flases y
objetivos, comenzando otra etapa como fotógrafa de colecciones de moda.![]() |
| Retrato de Miller por Man Ray |
Pronto
empezó a verse su talento en la fotografía. Unido eso a su belleza inconfundible, se acabaría acercando
al que durante mucho tiempo fue considerado su amante, el fotógrafo Man Ray.
Pasó a convertirse en el Mentor de Miller y le acerco a artistas de la época como
Duchamp, Picasso, Magritte, Cocteau y al
que terminaría siendo su futuro marido, Roland Penrose. Gracias a ellos desarrolló un
estilo surrealista muy marcado. Comienzan así las tres etapas de la fotografía
de Miller:
París: La técnica de la solarización
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| Técnica de Solarización |
Su
trabajo en esta época es de un surrealismo puro. Generalmente, era un movimiento
en la fotografía caracterizado por técnicas como el collage o el fotomontaje,
pero Miller utilizaba técnicas diversas, como la de la solarización, jugando con
los ángulos, el encuadre y dándole un tono de humor muy característico a sus obras.
De esta época destacan retratos a Picasso así como la de numerosas modelos.
El final de esta etapa también coincide el fin de su relación con Man Ray. Se
decía que sus caracteres chocaban y el machismo del amante acabo por destrozar
la relación, sin embargo para Miller él siempre supondría una gran influencia en su obra.
Egipto: Del surrealismo al
fotoperiodismo.
Cansada
quizás del mundo de la moda, Miller viaja a Egipto para comenzar una nueva
etapa en su fotografía. Pasa del surrealismo puro, las modas y retratos, a un creativo
documentalismo. Su intención inicial era captar la realidad entonces poco conocida,
de muchos de los pueblos que visitó, pero durante su estancia en Egipto, su
entonces marido, el millonario Aziz Eloui Bey ejercía sobre ella una gran protección que minó
su trabajo en cierto modo. De esta época se aprecia sobre todo una fotografía,
a mi parecer, mucho más simbólica, dada las pocas posibilidades de acceder a zonas de conflicto.![]() |
| Lee Miller |
Europa: Reportera de guerra
Cuando
la II Guerra Mundial comenzó a
sacudir los cimientos de la sociedad Europea, Miller encuentra en este suceso
su vía de escapatoria y no duda en regresar a Europa para intentar ser
corresponsal de guerra. Aunque persuadida de los peligros, lejos de querer huir de la contienda, comienza su etapa más espectacular. A ella pertenecen una serie de fotografías cargadas
de simbolismo, crítica y melancolía. Acompañada por diversos organismos de la
ONU, se adentra en el corazón de la batalla.
Sus
retratos de mujeres en la guerra nos desvelan heroicos personajes femeninos, mujeres fuertes, la mayoría trabajadoras y activistas. Sus
retratos de hombres por el contrario, tratan de mostrar un halo dulce, armonioso, que tan poco acostumbra a retratar la guerra. De alguna
manera, a través de estas imágenes, personaliza el conflicto en sus
protagonistas, ya que las fotos apenas tienen contexto, convirtiéndose las
personas en los grandes protagonistas de la guerra.
Lee
Miller pudo con la magia de su alma de fotógrafa darle luz al cruel momento que
narra la historia en los tomos de enormes enciclopedias. Pero el compromiso,
valentía e integridad de Lee Miller también le permitió realizar retratos
sarcásticos e irónicos de la guerra con tintes surrealistas. Como la célebre
foto que Lee Miller le pidió a su compañero David Scherman (de la revista Live)
que le tomara en lo que había sido la residencia de Adolf Hittler. En la foto,
se la ve a Lee desnuda en la bañadera de Hittler con la foto del Führer de
fondo.
Es esta foto parte de la colección de otras tantas que la artista
recoge cuando el fin de la guerra ha sido declarado. En ella se ve la otra cara
de la guerra, en el que el bando nazi ha sucumbido y muchos de los principales
dirigente alemanes han decidido suicidarse. Como esta otra fotografía que
corresponde al suicidio del alcalde de Leipzig y su familia una vez perdida la
guerra, con cianuro de potasio.
Lee Miller se reveló como una reportera temeraria, algo que le
llevó a conseguir algunas imágenes únicas. El trabajo de Miller, unido al de la
también estadounidense Margaret Burke-White, ayudó a definir lo que hoy
conocemos como fotoperiodismo.
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| Niños pidiendo una ración de chocolate |

"No me gusta fotografiar horrores", escribió
Miller. "Pero no creo que haya ciudad o área que no estén repletas de
ellos."
En los años 50, la intrépida fotógrafa dejó de fotografiar y
prohibió toda exposición de sus obras, probablemente uno de los motivos por los
que el trabajo más serio de Miller no es lo suficientemente conocido y
valorado.
"Fue un
tesoro extraordinario. Me di cuenta entonces que no sabía nada de la vida de mi
madre y que no me reconocía en sus memorias. Fue como recordar a alguien que
conociste vagamente y descubrir que tuvo una extraordinaria vida",
explicaba Penrose.

Así es como se dio paso a la primera exposición de la obra de Lee
Miller en el museo británico Victoria and Albert. Después de ella, vinieron
muchas más, pasaron años y años, viajo por cientos de ciudades diferentes y al
final termino en una ciudad norteña llamada A Coruña. Y es ahí, dónde me lleve
la gratísima sorpresa de descubrir a esta increíble fotógrafa. Sin duda, otra de las maravillas que viví en Galicia.
Lee Miller no sólo fue la mujer del frivolismo de la moda, la amante del amor libre, el modelo privilegiado del surrealismo. Lee no se detuvo en ello. Con su mirada intensa y audaz vulneró el tiempo en que todo se destruía.








Cadáveres apilados porque la vida, en muchos sitios, no vale nada.
ResponderEliminarY nosotros aquí, escribiendo blogs y viendo películas.
Nos queda el simple intento de que no caigan el olvido.
ResponderEliminarPues sí. Nos queda eso.
ResponderEliminarUn beso.