miércoles, 21 de septiembre de 2011

Interferencias informativas

"Seré como tú. Trabajo, familia, una maldito televisión grande, lavadora, auto[...]sobrevivir, mirar al frente, hasta morir"
Tranpotting

Últimamente da miedo encender la radio, la televisión u ojear las portadas de los periódicos. La sensación es bastante amarga, angustiosa y desconcertante. A uno le embarga una especie de desesperanza si decide  interesarse por el mundo de su alrededor. Mi padre, gran lector de todo tipo de periódicos matutinos, contengan entre sus editoriales la ideología que contengan, una vez me dijo que leer lo que ocurre en el mundo no hace a las malas noticias más reales, al igual que no leerlo no significa que no existen los problemas, pero que al menos -me dijo con un tono de decepción- sabes bajo que piedra esconderte si las cosas van mal. Y ahora lo recuerdo, y me entristece pensar en ello, porque últimamente parece que las cosas van siempre mal, y por más que busque ya no veo piedras libres bajo las que esconderme para siempre.

El problema es que no se trata de que los problemas hayan empezado a desarrollarse ahora en el mundo. Por desgracia la hecatombe (en todos los sentidos), no es algo que a uno le pille por sorpresa a estas alturas de la vida. Ocurre  que de repente y sin haberte dado cuenta, empiezas a ser responsable de tu supervivencia. No basta con volver a casa de papá y mamá y esperar que todo se solucione, a veces incluso no basta porque no quieres dar un paso atrás volviendo allí. Es entonces cuando todas las cosas que pasan por tu cabeza cada día es preguntarte ¿dónde estaré de aquí a un año? ¿La beca tal o la beca cual?¿cuál es mi jodida nota media recortada por un baremo sobre 4?¿Por qué no me cogen ni en el Burger King de la esquina?¿En qué momento se me olvido que el inglés era importante?¿Cuánto cuesta un billete para Alemania?
Y así suceden los días, a mi alrededor gente en paro, con trabajos temporales o estudiando hasta agotar las subvenciones del Estado (o ni eso) porque no queda otra salida. Sin embargo no se vayan a creer ustedes que todo eso nos deja indiferentes. Pero casi. Porque seamos realistas, que no hay ningún problemas en seguir gastando el dinero de papá,  en tomarnos el último cubata de la noche, ni pillar esa botella de ron (siempre a pachas claro, que hay crisis). Pero es que uno necesita un respiro y la vida es muy dura, sobre todo la del estudiante, y en algo tendremos que ahogar nuestras penas, señores.
Pero qué voy a decir yo, me estoy empezando a agobiar con tanto pensar en esto. Me voy a tomar una caña. Para despejarme, ya saben, no se salva nadie.

2 comentarios:

  1. La misma mierda, tienes razón. Y no se te ocurra protestar porque pierdes el trabajo temporal en el que suelen putearte al máximo y contratan a cualquier otro que esté diapuesto a aguantar.
    En fin, así están las cosas. A mi no me consuela pensar que vendrán tiempos mejores, sería la hostia que los tiempos mejores fueran ahora. El futuro no existe, joder. He dicho.

    Un abrazo grande

    ResponderEliminar
  2. Hai que loitar. E se o futuro non está aquí, encontrarémolo noutro sitio, máis fermoso, máis vivo.

    Pero existe. Deso non hai dúbida.

    Un biquiño.

    ResponderEliminar