lunes, 6 de diciembre de 2010

Por favor, sonrian a cámara

Existen más actores que en los repartos de ficción. Pasean cada día a nuestro lado, con una mirada estática, que no dice nada, cuando por dentro hay millones de historias. Pasa cada día, que te los encuentras de frente y ni te das cuenta, pero su actuación no está pagada, no hay un doble sentido, ni un guión, solo son personas que se protegen. Y sonríen…
Hoy leí, “cualquiera puede ver lo que pareces, pero solo algunos saben lo que eres”, quizás no era la gran cita de algún libro, pero era exactamente la frase que quería leer, un día como hoy.
A lo largo del día hacemos cientos de juicios de valor, de cosas, escenas, momentos, lugares, personas… Un par de segundos nos basta para establecer  una idea general sobre como es una persona, e inevitablemente nos influye de forma potencial si después de esos segundos seguimos conociéndola. Pero, si el conocimiento que tenemos de una persona depende de juicios subjetivos, justos o no, que dependen de la visión del observador, entonces ¿Cuántas personalidades tienen una persona a ojos de los demás? Y si de alguna manera, nosotros mismos vamos construyendo nuestra identidad, entre otras cosas, en base a la imagen que el exterior tiene de nosotros ¿es posible conocernos mejor o peor que quienes nos miran desde fuera?
Es lógico pensar que el actor hace a su personaje, lo dota de personalidad e inevitablemente su representación queda marcada por quién es la persona de detrás del personaje. Pero ocurre a veces que, como de todas las cosas que giran en torno a nosotros, lo que haces te influye, aunque sea algo impuesto en un guión. Y entonces el personaje hace a la persona.
¿Pero eso es real, o solo es la visión que tienen los espectadores? quienes acaban relacionando lo que ve que hace el personaje con lo que creen que es la persona de detrás ¿Y no es todo eso más que ficción?
¿Vale saber quién eres si nadie te cree?

(Pintura "Soir Blue", Hooper)

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